martes, 25 de diciembre de 2012

Havrebollar y otras razones para enamorarse de Suecia


¿Qué país no tiene dulces típicos navideños? (alguno habrá, pero seguro 
que son la excepción). En el caso de Suecia, algunos son bastante 
conocidos (en tanto que la cultura estadounidense los adoptó) y
otros no.


 Las galletas de jengibre y los rollitos de canela (encima de las galletas)
son un ejemplo del primer tipo. Los Lucia cats (los pastelitos amarillos 
en forma de clave de sol) y los havrebollar lo son del segundo. 

Tradicional mercado de Saluhall, en el barrio de Östermalm (Estocolmo)
donde semejantes maravillas de  la repostería fueron halladas y fotografiadas

Lucia cats: bollitos de azafrán que se preparan y comen el 13 de
diciembre, festividad de Santa Lucia. Esta divinidad de la luz alegra
la noche sueca más larga del año: 21 horas de oscuridad.
Havrebollar: bolitas de chocolate y coco, a.k.a. razón por la 
cual vuestros amigos y familiares os amarán (todavía más) en
 Navidades (excepto si se propusieron caber en los vaqueros).



Receta fácil de Havrebollar  

              (bolitas de coco y chocolate suecas)



          • Una taza de copos de avena (secos)
          • Media taza de azúcar
          • 150 g. de mantequilla
          • 150 g. de chocolate negro tipo fondant
          • Coco rallado
          • Una pizca de azúcar avainillado (opcional)


Mezcla la avena y el azucar con la mantequilla blanda hasta obtener una masa homogénea.
Funde el chocolate (0:45 min. en el microondas a potencia máxima) e incorpora.
Refrigera una hora. Moldea bolitas y báñalas en coco rallado (¡mejor que sobre que que falte!).

¡Ya está! Listos para ser causa y objeto del engord... disfrute.


Esperando que os guste la receta, os dejo con otras fotos de Estocolmo.

  
Estación de trenes
Detalle de las tallas de madera del barco Vasa.
Gamla Stan, el barrio viejo.
Metro de Estocolmo, estación Kungsträdgarden
Puerto de Nybrokäjen
Riksdag, el parlamento sueco.
Dos imágenes del Nordiska Museet o Museo Nórdico
Djurgårdsbron
Stadshuset, ayuntamiento de Estocolmo.


                                                                                        Victoria.



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Kohl desde Marruecos


Cuando llamó este verano mi tía para decir que iba de nuevo a pasar unas semanas en Marruecos fui corriendo hacia el teléfono: ¡¡Que traiga kohl!! ¡¡Que traiga kohl!! Y aunque he tenido que esperar varios meses, ¡ya es mío!



El kohl es un pigmento formado a base de mezclas de hierbas y otros ingredientes con propiedades medicinales que, aunque en un principio no se usaba con fines estéticos, sino que se usaba en las culturas egipcias, árabes, indias y africanas – tanto en hombre como en mujeres y también en niños – como protección contra los rayos solares e incluso, contra enfermedades oculares; hoy día es un cosmético más. De esta forma, hoy podemos decir que tenemos tres beneficios en uno: una gran intensidad en el color y una larga duración dada su composición, protección y fortalecimiento de las pestañas y limpieza de los ojos de partículas extrañas.

            
Podemos encontrarlo con pigmentación negra o gris, esta última con algo más de brillo. Su comercialización ha hecho que no sólo podamos encontrarlo en polvo, sino también en crema – en este caso se le llama kajal ­–, en manteca o en lápiz… Eso sí, en mi opinión ya no es tan auténtico como el original.


A la izquierda kohl negro y a la derecha gris, quizás se ve mejor si ampliáis.



También podemos encontrarlo en distintos tipos de recipientes pero, siempre que éstos traigan el bastoncillo necesario, el modo de empleo será el mismo: 


            1. Sacamos el bastoncillo del recipiente, lo limpiamos con papel o con un trapo limpio y seco.


            2. Lo introducimos en el recipiente y lo giramos sin hacer mucha presión para que el pigmento se adhiera bien.


            3. Los volvemos a sacar, podemos darle unos toques suaves para eliminar el exceso de pigmento y ¡al ojo! En general no es aconsejable que se use el producto fuera de la línea de agua – podemos usarlo tanto para la superior como para la inferior –, pero todo es cuestión de la intensidad y el efecto que le quieras dar a la mirada. Si te parece poco intenso basta con repetir el proceso y si, por el contrario, te parece excesivo, basta con difuminarlo. 
 Aquí podéis ver otro tipo de recipiente


             

Dos recordatorios:  uno, conviene siempre aplicarlo antes de maquillarse porque al ser polvo es inevitable que caiga algo al rostro y si lo restregamos podemos acabar pareciendo indias (Pero ahora indias del Oeste); y dos, si tenéis pensado compartirlo con alguien (hermanas, madres, amigas...) procurar tener un bastoncillo para cada una, por cuestiones básicas de higiene.


Por último deciros que yo en Córdoba no lo he encontrado en otra tienda que no sea una herboristería – al menos el kohl original –, no obstante la recomendación es que no se compren artesanales porque es básico que el kohl no contenga plomo ni antimonio y eso sólo podremos saberlo si el producto está en el mercado habiendo pasado una serie de controles de calidad. El precio variará pero yo por lo general no he visto ninguno que valga más de cuatro euros y dura bastante así que ¡además es económico!








Nerea.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Revista Yorokobu

El tema de mi primera entrada lo he decidido esta mañana al recibir por correo los dos últimos números de la revista Yorokobu -34 y 35- que había pedido a través de la página web. Recibir correo es una cosa que me entusiasma bastante así que me animé y empecé a echar fotos como loca.


Recomiendo Yorokobu dentro de la sección de Cultura por el evidente referente como medio de comunicación, al fin y al cabo es una revista. Pero es importante decir que Yorokobu destaca sobretodo por su estilo, su diseño y su propuesta creativa que llega a ser sorprendente. Y en este punto es donde me quiero detener, ya que al abrir el paquete esta mañana me he quedado patidifusa con la portada del número 35 -el de este mes de diciembre-. Primero vi un abúlico rectángulo negro, decepcionada y acostumbrada a unas exquisitas ilustraciones y labores de diseño gráfico pensé "esto tiene que tener truco", e inmediatamente me percaté de la cajita de tizas que venía dentro del plástico. ¡Oh! ¡A jugar!

Los minutos siguientes mejor no los describo, aquí os dejo las fotos:


Quiero destacar la buena acogida y el respeto que está consiguiendo esta publicación a pesar de su juventud  -sólo llevan 35 números, casi todos pueden verse en issuu.com salvo los más recientes- sobretodo dentro del mundo del diseño, la creación, los perfiles emprendedores y la gente que busca un producto más elaborado, con un aporte extra y creativo a más no poder.


Es importante saber que Yorokobu no es un producto que pueda encontrarse fácilmente en kioskos, las tiradas son pequeñas, y a pesar de la publicidad y las empresas patrocinadoras -podemos encontrar Yorokobu si viajamos con Vueling- sigue siendo un público muy concreto quien la consume. De cualquier modo siempre puede pedirse a través de la página web sin ningún tipo de gastos de envío, incluso existe la posibilidad de suscribirse anualmente por un módico precio.


Para terminar, y ya que estamos en estas fechas os dejo este dibujillo como despedida.


martes, 11 de diciembre de 2012

¡Bienvenid@s!








Espontánea y tímida. Una idea que, si no hubiéramos atrapado al vuelo por su velo fugaz, habría sido otra ilusión más.

Pero aquí está la prueba. Es real. Es más real incluso que aquella tarde de playa (después de una visita al vintage rastro malagueño), cuando se consolidó.

Cinco chicas, todas muy distintas, pero con esa idea (y con una peineta de plástico azul turquesa): un blog escrito por jóvenes pero no solo para jóvenes, por mujeres pero no solo para mujeres, por españolas pero no solo para españoles. Sin más pretensiones que ser algo real, sólido, natural y - por supuesto - estético. 

Aquí está, por fin, nuestro blog para todos los que quieran leerlo. Todas las opiniones, críticas y aportaciones serán más que bienvenidas. Tenemos, como podéis ver, cuatro secciones principales: Cultura, Cocina, Estilo y Mirada femenina; son totalmente flexibles en cuanto a que todas aportaremos nuestro granito de arena donde queramos (un granito o un granazo, también hay que decirlo).

Pasa, no te cortes. La idea ya no es tan tímida como antes.