sábado, 10 de agosto de 2013

Qué hacer en Sevilla cuando rebosas parné

Las boobies tenemos un lado oscuro, chungo, porque en plena crisis os traemos un post para gastar en caprichos. Lo siento mucho en nombre de todas, pero tuve una despedida de soltera pijorra (sin penes en la cabeza ni ná de ná, te quiero amiga...) y habrá que aprovechar la inversión para crearnos un trafiquillo al blog ¿no?

Empezamos el tour para gastar pasta de sevillanas maneras:

1) Baños termales:
Si las rebajas (uy, qué peste a tópico hay por aquí) te han causado mucho estrés, o incluso distrés, ve a gastar todo lo que ahorraste relajándote en unos baños termales.


Piscina de agua templada

















Tiene una piscina de agua templada en la que podrías dormir acunada por música chill. Sólo para valientes: en esa misma sala hay también una bañera de agua fría, muy fría, helada (echan hielo picado constantemente); y una pequeña piscina de agua caliente nivel pelar pollos.
Personalmente llegué al Valhalla con el baño turco (sauna). Mi sala favorita. Tened cuidado si pasáis más de 15 minutos allí porque os exponéis a un peligroso relax por bajada de tensión...
Además hay jacuzzi con potentes chorros para molerte bien la espalda y una piscina de agua salada que da ligereza (no apto para personas con pupitas, rabiaréis).


Ambientación árabe de las termas, con modelo en pose supercasual

El detallazo: té en la sala de paso a las piscinas tanto frío como caliente, ambos buenísimos, y una tetera incluso en el cambiador. También es de agradecer que no tengas que usar chanclas, porque te dan unos calcetines especiales obligatorios, ni toalla, perfecto para dar una sorpresa a alguien (le tenéis que robar el bañador, eso sí, porque disponen de bañadores pero no lo veo yo muy higiénico, la verdad).

Si Aire de Sevilla no os pilla cerca, no os gustan los precios, o queréis llevarle la contraria a la bloguera propagandista esta que qué se cree dándole publicidad gratis a las termas por el morro, tenéis otras opciones como Spa Sevilla , Las Termas de Híspalis, Termavita y seguramente haya más.

2) La cena:


Es una cadena de restaurantes, pero el más bonito es el del barrio Santa Cruz (casco histórico). Además está muy cerca de Aire de Sevilla, lo hacen con maldad por lo que se ve.
Las bóvedas en piedra blanca son el principal atractivo del restaurante, aportan una ambientación única, como si comieses en otra época, pero con platos muy actuales.
La comida está muy buena y bien presentada, con gran variedad en cocina italiana por supuesto.

Saquitos de queso de cabra

Estos saquitos son perfectos para hacerte quedar como una mongola intentando comerlos con un mínimo de dignidad. Están riquísimos, no te los pierdas solo por tener las formas de un chimpancé en la mesa. So classy.

3) Las copas:


Hotel pijo donde los haya, con terraza pija donde las haya. 
Te caes encima de la Giralda por 12'50€ la copa. Por ese módico precio también puedes morir de envidia viendo desde tu mesa la piscina privada de las habitaciones, un gustazo cochino que te recorre...
Cuando llegué a este Bilderberg versión olé era ya de noche, y estaba la catedral iluminada, está claro que pagas las vistas porque son muy espectaculares. Ay, si en Córdoba nos supiésemos aprovechar así (ya lo dejo, que me tira mi tierra y nos descontextualizamos).

Quien echase la foto leerá este post, rebosa parné porque se emborrachó a 12'50€ la copa

El cabreo de la noche: Una profesora de publicidad nos habló del famosísimo portero del EME, que la gente entraba por él, que le había dado mucho a la imagen del hotel, etc. Pues bien, cuando fui con el grupo de despedida de soltera NO ESTABA. Una espinita que tengo, no os lo imagináis.


El portero del hotel es conocido en toda la ciudad, pronto le harán un artículo en Wikipedia.


Y aquí acaba el tour dirigido a Tito Gilito, a Richy Rich, y cuatro más. Si queréis gastar haced esto, o id al cine que más o menos os sale por lo mismo.

Araceli